Alabamos y adoramos el Sacratísimo Corazón de Jesús porque es el corazón del Hijo de Dios hecho hombre, que nos ama incondicionalmente.
La imagen del Sagrado Corazón de Jesús nos hace recordar que Dios nos ama con un Corazón vivo, puro y abierto, que sufrió y sufre al no ser correspondido. Quienes lo contemplamos fortalecidos en nuestra fe buscaremos la manera de redimirlo.Nosotros como Iglesia católica dedicamos cada día del mes de junio al Sagrado Corazón de Jesús, para honrarlo, venerarlo y adorarlo, descubriendo en nuestras vidas la forma de imitarlo.
Jesús estuvo con los más débiles y necesitados, los amó y cuidó, como aún lo hace, entonces nosotros lo encontraremos en nuestros hermanos, busquemos la forma de demostrarle con nuestras obras amor hacia ese Corazón que tanto nos resguarda, correspondamos el inmenso amor que Él nos tiene y que nos ha demostrado entregándose a la muerte por nosotros, quedándose en la Eucaristía y enseñándonos el camino a la vida eterna.
Con el Sagrado Corazón de Jesús en nuestras vidas, identificando problemas, tristezas, alegrías, podremos detenernos y pensar ¿Cómo actuaría Jesús en esta situación? Y dejarnos llevar por esa respuesta, teniendo en cuenta la empatía, la ternura, el amor, en lo que hacemos y con quienes lo hacemos.
Destinemos tiempo para encontrar la Paz que nos acerca a Dios y a su Sagrado Corazón.
